El costo de amarra
En Argentina los catamaranes, en donde aún no tienen el desarrollo que sí lograron en otros países, existe la idea de que éstos al tener una manga mayor al de un monocasco de igual eslora, tienen un costo de amarra muy superior. Este tipo de afirmación, es entre otros motivos, propio del que no tuvo ocasión de ver y menos aún, estuvo a bordo de estás naves.
Debemos tener presente al pensar en cats, que no podemos comparar, por ejemplo, un monocasco de 34', el que tiene interiores que no superan los 20/25m2, con un catamarán de la misma eslora. Un catamarán de 34', tiene aproximadamente no menos de 45/50m2. Más del doble que el monocasco de igual eslora. Y, si comparamos las superficies de cubierta, la diferencia es aún mayor. Hay catamaranes que realmente parecen tener terrazas en lugar de cockpit.
Si quisiéramos comparar el costo de amarra entre un monocasco y un catamarán, debiéramos hacerlo teniendo presente este tema y efectuar la comparación como mínimo para un cat de 34' con un monocasco de bastante más eslora, posiblemente de 50' o, hasta de 60'.
La ceñida
También existe la creencia, que un catamarán no tiene capacidad alguna de ceñir. Esto no era así ni siquiera hace décadas atrás, antes de los desarrollos de los diseños, tanto de las líneas de los pontones, como los aparejos.
Si bien podemos tener dependiendo el tipo de cat, unos 12/15° menos de ceñida en los catamaranes de gran porte, de todos modos es al doble de nudos de nuestra corredera. Por ejemplo, con iguales condiciones de viento para llegar a Punta del Este, en un monocasco de 50' en que empleáramos 24 horas, en un catamarán de 34' llegaríamos en menos de 18hs. Una diferencia no menor del 25% de tiempo, con menor eslora pero con el placer máximo que otorga la mayor velocidad y con mayor o al menos igual comodidad.
Y es que en definitiva cuando hablamos de capacidad de ceñida, nos referimos a esto: el tiempo que nos insumirá una travesía determinada. ¿Sino, a qué otra cosa es que nos referimos? ¿Al placer en sí mismo, de ir escorados y mojados? Lo que importaba antiguamente al hablar del mejor ángulo y lo que aún sigue siendo así en ciertas embarcaciones, es que de ese modo recorríamos menos millas y por ende llegábamos antes. Aunque por supuesto de todos modos, la tablita del VMG no desaparece.
Es quizás importante remarcar que la sensación de velocidad que otorga la escora, no es decisiva, ni tampoco obligadamente a favor del monocasco.
Personalmente hay quienes gozamos de la escora y hasta de la mojadura, lo que no es de asustar y, justamente por ello, la navegación que más disfrutamos son las regatas y travesías en beach-cats. Sensaciones muy superiores, a las que produce el navegar en cualquier otra embarcación.
Hoy los catamaranes son en cuanto a los monocascos, como el desafío espacial a la aeronáutica. También así como en la náutica, la Copa América es la cuna de los mayores desarrollos en monocascos, hoy los grandes desafíos encarados por los multicascos, son la gran cantera del desarrollo para toda la náutica.
¿Es navegación el ir adrizado?
Siempre se goza al llevar la caña firme, mientras se ve el agua correr por el pasillo. Por tanto en algún momento, ésta es una pregunta importante. El placer al que nos referimos hace que sigamos amando tanto a los monocascos, como a los catamaranes. Pero pensemos en Ellen Mac'Arthur y muchos más, quienes hoy dan la vuelta al mundo afirmados a la rueda de sus maxicats. Con la velocidad que desarrollan estas máquinas de correr, deben respirar tanta adrenalina que ni podemos imaginarlo.
Es que no es lo mismo una pequeña escora a 5 nudos, que esa misma escora que haremos con un cat a 12 nudos, velocidad ésta a la que navegaremos cantidad de veces en un catamarán.
La maniobra en puerto
Ciertamente no es lo mismo la maniobra de atraque de un catamarán de 34', que la de un monocasco de igual eslora. De todos modos, tampoco es tanto más compleja. Si realizamos correctamente la comparación de nuestro hipotético cat de 34' con un monocasco de 50' a 60', encontraremos que sí, entonces, es prácticamente lo mismo.
De todos modos cuando tengamos un cat, es mejor conversar bien que amarra se nos otorgará en el Club. Por supuesto, también podremos tener unos motorcitos de esos de proa.
Sobre el calado y conclusiones
Hoy por hoy y será seguramente peor, nuestro ancho río es cada vez menos profundo. Ni pensemos si sucediera que finalmente, construyesen el puente a Colonia. Ya prácticamente no tenemos calado y, a no ser que estemos en Dársena Norte, sabemos las dificultades que la falta de profundidad nos ocasiona. El calado de un 34' promedia alrededor de 1,60m y el de un 50' está usualmente en alrededor de 2m. En cambio en un cat solo tenemos en un caso 35cm y en otros mucho más, quizás hasta llegue a... 40cm. Así es como con un catamarán, si por calado fuera, podríamos navegar en algunas “Pelopincho”.
Esto no solo es importante a la hora de navegar con seguridad, también es una ventaja que compensa posibles inconvenientes en algunos clubes, los cuales nos podrán otorgar aquella amarra imposible para cualquier otro velero y que a nosotros nos permitirá, incluso, negociar un mejor costo de amarra.
Los prejuicios, no siempre actúan absurdamente y no irremediablemente deben asustarnos cuando surgen en nosotros, personas inteligentes!
